sábado, septiembre 30, 2006

El "buen" camino - Cap 2. El objetivo deseado o común

Como dijimos en el capítulo anterior, el objetivo deseado o común era un elemento que estaba medio oculto a nuestros sentidos dentro de los problemas. En principio podríamos tomarlos como dos conceptos diferentes dado que el objetivo común necesita de dos personas para que exista. Pero para hacer más simple la cuestión el uno puede incluir el otro, el objetivo deseado, puede ser de una sola persona o de dos.
Cerrábamos el anterior capítulo preguntándonos ¿cómo hacemos para plantear adecuadamente el objetivo deseado?
Utilizo la palabra plantear porque implica previa existencia de algo. Con esto quiero decir que el objetivo deseado existe en nuestra realidad, la sola existencia del problema lo confirma, de lo contrario el problema no existiría. Por lo tanto la labor es de descubrimiento y no de invención.
No es para nada trivial esta labor, de hecho constantemente me encuentro con personas que se sienten perdidas o desubicadas y no entienden por qué, y hablando con estas personas puede uno encontrar que la búsqueda de seguridad no les permite ir en la búsqueda de este objetivo deseado y muchas veces los aleja, y no tienen claro por qué se siente cada vez más insatisfechos y frustrados.
Esa búsqueda de seguridad, que muchas veces se traduce en búsqueda de estabilidad económica, hace que la mayor parte del tiempo la gente esté resolviendo problemas que tienen su base en este objetivo y a pesar de que los resuelven el sentimiento de insatisfacción y frustración no desaparece y siguen sin entender por qué y en consecuencia siguen en si lucha interminable de resolver más y más problemas basados en ese falso objetivo deseado y alejándose cada vez más del verdadero objetivo deseado.
Y ¿cuál puede ser ese verdadero objetivo deseado?
Utilizar la palabra verdadero me parece algo pretencioso porque es mi interpretación, entonces diré que verdadero para mi. Lo que he visto y vivido es que este objetivo deseado, cuando es de una sola persona, tiene que ver con algo en lo profundo de su personalidad, con los valores, con la vocación, con sus principios. Creo que tiene que ser algo por lo cual estoy dispuesto a aguantar hambre e incluso dar mi vida. De hecho voy a dar mi vida por eso, no porque tenga que sacrificarme, sino porque estoy dispuesto a dedicar cada minuto de mi vida en pos de ese objetivo, es mi causa.
Estoy convencido que este objetivo es lo primero que debo determinar, porque el camino que debo recorrer es el que me lleve a lograrlo y los problemas que me importaría resolver son los que tengan que ver con este objetivo, el resto de problemas que tenga hoy que no tuviesen que ver con eso, lo más probable es que desaparezcan porque desaparece ese objetivo deseado falso.
¿Cómo hago para descubrir este objetivo deseado?
Podríamos decir que esta es la pregunta del millón y dudo mucho que pueda haber una fórmula mágica que nos ayude.
De pronto preguntas como ¿estaría dispuesto a aguantar hambre por eso?, ¿hacer eso me apasiona?, ¿podría hacer esto por siempre? nos puedan ayudar, sin embargo en este punto creo que la intuición juega un papel fundamental. Desafortunadamente nuestra intuición esta sepultada bajo una cantidad de información y "conocimiento". Es por eso que en este punto debemos tratar de dejar la mente a un lado y sentir, desde lo profundo la intuición nos manda señales que nuestro cerebro no puede procesar porque está ocupado con tanta información y "conocimiento" que le hemos inyectado. Siendo románticos podría decir que haciéndole caso al corazón. Esto puede sonar arriesgado pero después de escuchar lo que dice el corazón, podemos subordinar nuestro cerebro a esto, para que nos ayude a llegar más rápido.
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Este obra cuyo autor es Hernán Sedano está bajo una licencia de Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons