sábado, marzo 01, 2008

De nuevo por la gran manzana - Día 1

Ayer comencé un nuevo viaje a la gran manzana, la excusa para venir en una época donde no hay vacaciones ni el clima es el mejor, fue el cumpleaños de mi cuñada que cumple el 29 de febrero, es decir cada 4 años, según nuestro calendario actual.
En realidad la idea era tener un momento de "aire"un cambio en la rutina y conocer otros lugares en la capital del mundo.
Como siempre todo comienza desde que nos bajamos del avión y pisamos tierra americana. Lo primero que sucede es que debemos pasar por inmigración donde hay 3 tipos de ventanillas, la de los ciudadanos estadounidenses, la de los diplomáticos y la de los visitantes, puestas de derecha a izquierda en el orden escrito.
Cuando llegamos hay una gran fila y se mueve muy lento, luego nos damos cuenta de que no es normal y la razón por la cual está tan lento el proceso es que se ha caído el sistema y sin sistema no se puede hacer nada, todo se detiene, los proceso manuales no son ya más una opción, esto muestra el gran caos que podría resultar de una caída del sistema por más tiempo, esta, como cualquier dependencia es muy peligrosa.
En la fila había una gran cantidad de gente de la India, de distintas castas y seguramente todos con distintos objetivos de visita, igual se ven japoneses, europeos y por supuesto colombianos. A medida que pasa el tiempo empezamos a ver como a los europeos los pasan de primeros y a algunos los atienden por la ventanilla de diplomáticos, algo curioso, será por lo fuerte que anda el euro en estos días?
Dentro de la gente que coordina la fila igualmente se encuentran, un indio, un afroamericano y una mujer asiática, una muestra más de la diversidad de NY.
Finalmente pasamos el puesto de inmigración, recogemos nuestras maletas y salimos a encontrarnos con un familiar que nos fue a recoger, un gran detalles sobre todo teniendo en cuenta que llegábamos a las 5 am.
Vale la pena resaltar que otra cosa que me sorprendió en este viaje fue que no nos requisaron nuestro equipaje en ningún punto, sólo el de mano con la máquina de rayos X al momento de salir de Colombia, ojalá siempre fuera así.
Finalmente salimos al frío de invierno, según nos dice quien nos recogió es uno de los días más fríos del invierno, pero no fue tan grave, claro estábamos bien equipados, chaqueta, gorro, guantes, así que estuvo bien, aunque en la piernas alcanza a sentirse el impacto.
Llegamos a la casa de mi cuñada, luego de entrar a una tienda de la esquina a comprar una vela de cumpleaños con el número 7, esto aunque no parezca también es sorprendente encontrar una vela de cumpleaños en un superete corriente, en Bogotá escasamente se consiguen en los sitios donde venden ponqués. La cantidad de inventario y referencias que puede manejar una tienda acá es increíble.
Finalmente dormimos un rato y luego ne la noche nos vamos a un sitio en el bajo Manhattan llamado Rayuela, a celebrar el cumpleaños de mi cuñada. Es un sitio español de estilo libre, muy bien decorado, una comida deliciosa y buena sangría. Empiezan a llegar sus amigos, franceses, norte americanos, colombianos, venezolanos, y comienza la charla entre todos en todos los idiomas y el inglés como común.
Vale la pena decir que al sitio llegamos en un "taxi" informal, que no son el típico amarillo sino un auto normal y que cobra al tanteo, por supuesto conducido por un indio que se perdió un poco para llevarnos, al final nos cobró U$25 y de regreso a casa tomamos un clásico amarillo con su letrero arriba y televisión donde pasan miles de propagandas a los pasajeros, este cobró U$21, así que el indio no nos había tumbado del todo :) Por supuesto este tenía el aparato para pagar con tarjeta de crédito o débito.
Supongo que este fue un día normal en NY, con cosas del día a día llenas de historias.
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Este obra cuyo autor es Hernán Sedano está bajo una licencia de Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons