martes, septiembre 09, 2014

La Vida ¿Para qué?

Una frase sencilla, inocente y con tintes de tragedia.

Es la pregunta que ronda con frecuencia mis pensamientos, y en estos últimos tiempos he vivido sucesos que me recuerdan que la pregunta existe. El más significativo ha sido sin duda la muerte de mi padre hace poco más de un mes, donde como el mismo deseó murió feliz. Una muerte digna recurriendo a los procesos del buen morir, proceso que se puede hacer cuando la persona estando consciente y en estado terminal lo solicita. 

De ahí podríamos pensar en una primera respuesta: vivimos para morir felices. 


¿Por qué mi Papá murió feliz? Una de las razones en que murió evitando al máximo el sufrimiento, ya que el devenir de su enfermedad implicaba tener que sufrir, agudos dolores hasta entrar en un estado de inconsciencia y luego esperar como poco a poco los órganos dejan de funcionar, hasta finalmente llegar a la muerte. Su proceso en cambio fue acompañado de sus seres queridos, con una amorosa despedida de todos y luego cerrando los ojos para quedar dormido en el sueño eterno, puente que pude ayudarle a cruzar mientras acariciaba su rostro y mi hermana sostenía su mano. 

Otra de las razones tal vez fue la que expresó al final: "todo es tan sencillo, amor por siempre amor, para siempre amor". En toda su vida mi Papá logro generar amor en quienes lo rodearon en sus distintos escenarios, parecía natural en él simplemente amar, aunque tenía muy clara su posición respecto a la injusticia social, y sin duda llegar a la conclusión de siempre amor fue después de muchas luchas internas. 

Segunda respuesta: vivimos para amar. 

Sin embargo existe otra situación que me ha tenido agobiado desde hace tiempo y es el tema de ingresos. Hoy mis ingresos no cubren mis gastos y aunque he estado buscando maneras para que así sea no me ha sido fácil. Sin duda he tenido mejores épocas, pero en este momento la situación se me presenta de otra manera y con más gastos. Mi gasto más grande en la actualidad es el colegio de mi hija, debo aceptar que no es un colegio barato, sin embargo es la que considero mejor opción para mi hija y para cualquier niño, es educación Montessori. No hay duda que podría conseguir un colegio más económico, pero me sentiría muy mal por estar enviando a mi hija a una escuela que va a castrar su creatividad y potencial. 

Tercera respuesta: vivimos para pagar la educación de nuestros hijos.

El sistema en que estamos metidos asegura que es necesario estar en un colegio, estudiar 11 niveles y luego graduarse para ir a una universidad, si no no vamos a poder realizarnos o vivir como queramos. Sin embargo yo seguí todo ese camino hasta hacer una maestría y no podría asegurarle a nadie que ese realmente es el camino. De hecho en lo que trabajo me lo tropecé por explorar otros caminos distintos. 

Podría seguir la sugerencia de mi hija, sobre todo los lunes, cuando dice "no quiero ir al colegio, me quiero quedar acá". Qué tal que esta fuera la mejor opción? Sin embargo tendría que hacerlo sabiendo que no es por reducción de gastos. 

Tercera respuesta - v.2 : vivimos para cubrir nuestros gastos.

Dado que no estamos en una sociedad que asegure techo, alimentación, educación y salud, nos toca pagar por todo esto, ese es el contrato social al que estamos sometidos sin haberlo firmado. Tal vez es aquí donde se empieza uno a perder o a desviar de ese amar, ya que el amor no nos soluciona estas necesidades, aparentemente, aunque se escuchan frases como educar en el amor, el amor es salud, el alimento del amor, seguramente hasta techo se podría conseguir. 

Sin embargo en esta sociedad de economía creciente, simplemente cubrir los gastos no es señal suficiente de realización, sólo cubrir los gastos no te da prestigio. Eso lo obtienes si tienes una gran casa, en una zona bien y varios carros, esto si permite mostrar a los demás que tan realizado esta uno. Claro estas señales las ha inventado el mismo sistema para asegurarse de que la gente se comporte como le conviene a la sociedad de consumo. 

Sería un duro golpe a esa economía creciente, que la gente se sintiera mal por tener una casa mucho más grande de lo que realmente necesita para estar cómodo, o que decidiera no tener carros y utilizar medios más amigables con el medio ambiente como la bicicleta o incluso el mismo transporte público, o así fuera carros de bajo consumo de combustible. No sé si tener estas cosas me daría más derecho a hablar como estoy hablando, o si por no tenerlas creo que este es un buen camino. 

Cuarta respuesta: vivimos para tener más.

Suponiendo que tenemos todo cubierto, vivimos cómodamente, sin la preocupación de tener más, porque el tener más no tiene límite, sólo con la tranquilidad de tener todo cubierto, entonces que nos quedaría para hacer con la vida, seguramente hacer cosas que nos gusten, leer, escribir ayudar a otros en cosas que nos guste ayudar o por lo menos no dañar a otros, tal vez eso sería una gran ganancia. 

Quinta respuesta: vivimos para vivir y ayudar a vivir a otros. 

¿Cuáles son tus respuestas?


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