lunes, diciembre 21, 2015

Star Wars: El adormecimiento de las conciencias

Hace unos días fui a ver la última película de Star Wars. He visto todas las películas de la saga y siempre me han parecido entretenidas, y escuchar la profunda sabiduría de Yoda puede ser inspirador. Partiendo de que todo lo que vemos, escuchamos y sentimos pasa por el tamiz de nuestras creencias del momento, puedo decir que esta vez vi con otros ojos esta película.

Lo primero que se ve es un planeta desértico, que es un botadero de chatarra, donde los seres se dedican a recobrar piezas de la chatarra y vendérsela a un comerciante que a cambio les paga con porciones de comida. Esta escena deja varias preguntas ¿por qué los seres no se unen para obtener la comida? Debemos suponer que este comerciante obtiene las porciones de comida de algún productor, bien sea a cambio de las piezas que le entregan o vendiendo las piezas a alguien a cambio de algún tipo de moneda con la cual compra la comida ¿Por qué estas personas aceptan someterse a las condiciones de este comerciante, quien además define el valor de lo que le llevan, se unen y mejoran las condiciones para ellos? 


Tal vez ni siquiera nos hagamos estas preguntas al ver la película, simplemente nos parece normal este tipo de relacionamiento, donde alguien tiene el "poder" del intercambio y los demás simplemente se someten a las condiciones que les impongan. Parece un poco inocuo hacerse preguntas alrededor de una película, sin embargo si pensamos que vivimos en un proceso de educación constante durante toda nuestra vida y esta es una saga que puede haber sido vista por más de 1 billón de personas, estaríamos hablando de una herramienta de educación que ha tocado casi al 20 por ciento de la población mundial. 

Entonces como planteamos en la escena anterior lo que nos están enseñando es que debemos trabajar para sobrevivir, en lo que sea y que no tenemos de otra sino someternos a las condiciones a las cuales nos quiera someter el comerciante de turno. O podrían estarnos enseñando que debemos lograr vender un producto de manera exclusiva de tal forma que podamos someter a los clientes a nuestras condiciones, preferiblemente un producto que sea de primera necesidad. Como podemos ver son situaciones bastante cercanas a nuestra realidad, lo cual me hizo pensar que se podrían distinguir dos tipos de ficción, aquella ficción que tiene que ver con la ciencia y la tecnología, y la ficción que tiene que ver con la filosofía. Esta película estaría enmarcada en el primer tipo de ficción, porque la filosofía detrás de todo lo que sucede es la misma filosofía que manejamos en nuestro día a día. 

Estando basada en la misma filosofía que utiliza nuestro sistema actual para funcionar, lo único que puede pasar es que cada escena sirva para reforzar las creencias que sostienen el paradigma en el cual estamos inmersos, evitando despertar la conciencia a nuevos entendimientos o cuestionamientos, facilitando que el planteamiento actual del sistema se prolongue en el tiempo a pesar de los efectos indeseables que genera y que cada día son más grandes, como por ejemplo el calentamiento global o la desigualdad en el acceso a las oportunidades. 

Otro ejemplo de la filosofía actual es mostrar que existe un bueno y un malo y que ambos utilizan las armas para inclinar las cosas a su favor. Es decir no nos queda otra opción que la violencia para poder vivir en paz, una interesante contradicción. 

Si va a ver la película piense qué creencias le está reforzando, si debemos aceptar que la vida es así, o si tal vez podemos pensar las cosas de otra manera, creemos un poco de filosofía ficción. 
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Este obra cuyo autor es Hernán Sedano está bajo una licencia de Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons