martes, mayo 16, 2006

Murphy el implacable

Ayer tuve la oportunidad de ver a Murphy actuando implacablemente. Estoy seguro que todos nos hemos topado con Murphy y más de una ocasión, sin embargo vale la pena comentar quien es Murphy. Murphy fue un ingeniero que planteó la Ley de Murphy que dice que "si algo tiene la posibilidad de salir mal, saldrá mal".

A pesar de que hemos experimentado la verdad de esta ley, por lo general la ignoramos, desafortunadamente ella nunca nos ignora. Las consecuencias de ignorarla pueden ser funestas, y eso fue lo que pasó ayer, aunque no fue de muerte, nos demostró una vez más porque siempre debemos tener a Murphy en mente.

Podríamos decir que el caso comienza el día que mi esposa decide aceptar presentar una ponencia en su trabajo, eso fue hace casi un mes. Ella sabía que realizar tal ponencia no le tomaría todo el mes, por lo que no empieza a trabajarla desde ese momento. Sin embargo todo ese tiempo de seguridad que tenía fue devorado sin piedad por un síndrome que también experimentamos a diario, el síndrome del estudiante, que consiste en dejar todo para último momento y es en ese momento cuando Murphy hace su triunfal aparición. Me da la impresión de que Murphy y el estudiante son compinches, o podríamos decir que el síndrome del estudiante es la sustancia con la cual Murphy duerme a sus víctimas. De aquí en adelante comienza el relato del ataque.

Ella tenía que presentar la ponencia a las 5 pm del lunes y comienza a trabajar en la misma el lunes a las 9 am.

Primer ataque de Murphy: enciendo el televisor y no hay señal. Esto significa que tampoco tenemos Internet, ya que no lo provee el mismo operador, ella se tenía unos archivos en su correo para poder hacer la presentación, llamo al operador y me dice que es un problema en el conjunto que seguro estará resuelto antes de las 4 pm, eso quiere decir que deberá buscar otra forma de acceder a esos archivos. Luego de la noticia empieza a pensar alternativas para enfrentar este primer ataque, entonces se propone la alternativa de ir a un café Internet cercano y bajar los archivos, con esto se hubiese superado este primer ataque.

Teniendo ya eso planteado se pone a preparar la presentación con los archivos que tiene y llaman de mi casa que estaba cumpliendo años mi hermano y que le iban a hacer almuerzo especial, entonces se cambian los planes y le pide permiso a mi hermana para trabajar en la casa de ella que vive a dos cuadras de mis papás donde va a ser el almuerzo, de cualquier manera tenía que almorzar. Entonces termina de hacer algunas cosas en la presentación guardamos todos los archivos necesarios en mi memoria USB y nos vamos a donde mis padres. Llegamos a almorzar a la una, sin embargo nos sirven a la 1:30 y el almuerzo se extiende hasta las 2:30. Son las 2:30 y a ella le falta el 90% de la presentación.

Terminamos de almorzar y se va para donde mi hermana a trabajar, se lleva mi USB y recibe el segundo ataque de Murphy.

Segundo ataque de Murphy: el computador de mi hermana por alguna razón tiene unos puertos USB que dañan las memorias, creemos que debido a que les pasa corriente, mi hermana no le advierte acerca del peligro, los puertos no están sellados, el computador tiene 6 entradas USB 2 de las cuales son las dañadas, por supuesto mi esposa conectó mi memoria USB a una de las dañadas y hasta ahí llego la vida útil de mi memoria, me alcanzó a durar un poco más de 3 meses, la garantía se venció hace 15.

Ahora eran las 3:15 pm, lo poco que tenía se había perdido así que le hacía falta el 100% de la presentación. Murphy esta vez fue implacable.

Siendo las 4 pm a punto de llorar decide irse a donde tenía que presentar la ponencia sin presentación. La única salida que le quedaba era hacer la charla sin presentación, por fortuna le salió bien o por lo menos la gente se interesó.

El balance de lo sucedido quedo así:
- Una memoria USB dañada.
- Un disgusto para mi.
- Mucha angustia para ella.

Este es un pequeño ejemplo del por qué debemos tener siempre en cuenta a Murphy, el no desperdiciará ninguna oportunidad para presentarse y hacer de las suyas.

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Este obra cuyo autor es Hernán Sedano está bajo una licencia de Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons