domingo, agosto 13, 2017

Oda al capitalismo - Parte 2

Como contaba en la parte 1 el capitalismo surge por la necesidad de controlar una población que
crece exponencialmente y que hace que el uso de la fuerza para controlar tal cantidad de gente no sea física ni económicamente viable.

Algo interesante es que este crecimiento exponencial de la población se da gracias al avance de la ciencia y la tecnología. Uno de los factores claves para que se dé el crecimiento de la población fue y sigue siendo mejorar la capacidad de producir alimentos, sin una alimentación medianamente buena es difícil sobrevivir. Otro factor clave fue el descubrimiento de los microorganismos, esto permitió mejorar sustancialmente la prevención de enfermedades, mejorando la asepsia en la vida diaria. 


Luego se han ido sumando otros descubrimientos muy importantes como los antibióticos, lo cual ha aumentado la expectativa de vida considerablemente lo que a su vez redunda en un aumento exponencial de la población. Hoy es muy frecuente que estén viviendo tres generaciones de la misma familia simultáneamente, algo impensable hace unos años. 

El concepto básico que soporta el modelo capitalista es la propiedad privada, para nadie es un secreto que no existiría capitalismo sin este concepto. Por eso cuando surgen modelos que supuestamente acaban con el concepto de propiedad privada, como el comunismo, este se propone como el demonio a combatir. Lo cierto es que el comunismo sigue manejando el concepto de propiedad privada, sólo que ahora la élite que la posee es igual al Estado, mientras que en el modelo capitalista quienes concentran la propiedad privada delegan este trabajo en otras personas. En cualquier caso el concepto de propiedad privada es el alma del capitalismo. 

Sabemos que antes del capitalismo los reinos se protegían con ejércitos, cualquiera bien armado y con una buena estrategia podía expropiar el reino a otro y eso era bien visto. Sin embargo a medida que crece la población la posibilidad de lograr proteger el reino de la inmensa mayoría que no lo tiene es cada vez menor, ahí entra a jugar el concepto de propiedad privada. Pero el reto no era tan sencillo como inventarse simplemente un concepto, había que lograr que este concepto fuera aceptado por la población porque si no de nada serviría. ¿Cómo hacer que los que no tienen acepten que unos pocos tengan sin usar la fuerza? Tristemente creo que la respuesta a esta pregunta es mucho más simple de lo que imaginamos, dándoles algo, haciendo a muchos dueños de un pedacito, esta estrategia se usó con mucho éxito en Estados Unidos: 


En los Estados Unidos, desde la colonización, la propiedad privada de las tierras fue la regla. No obstante, la legislación americana pudo mostrarse muy favorable hacia los menos ricos y supo, gracias a la inmensidad del territorio, hacer de la propiedad privada de la tierra una noción fundamental defendida por los más humildes (no esclavos)".  https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_capitalismo#La_emergencia_del_capitalismo


Esta jugada, que considero maestra, sin duda debió facilitar enormemente aceptar que lo que antes era de todos ahora fuera un poquito de muchos y una gran parte de pocos, y sigue funcionando perfectamente hoy en día, donde "Ocho hombres poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad" (El País, ene.2017) y estos hombres son enormemente admirados. 

Siempre me había preguntado porque siendo tantas las personas que nos encontramos en una posición de desventaja, por lo menos respecto a esa minoría que tiene gran parte de la riqueza, no somos capaces de revelarnos y cambiar las cosas, la respuesta ahora es simple somos esta mayoría de personas las principales defensoras del sistema que nos tiene en estas condiciones. Nos han dado una pequeña dosis de ese privilegio y no la queremos perder, la defendemos a ultranza, con la ilusión de poder tomar una dosis más grande del privilegio o por lo menos no perder la pequeña dosis que tenemos. 

Me sigo quitando el sombrero ante este maravilloso invento, el opresor es el mismo oprimido, ahora la fuerza que se requiere es mínima. Todos sabemos lo difícil que es construir colectivamente en nuestro país, tenemos muy arraigado esa idea de ser dueños de nuestro pequeño pedacito, lo que no nos permite tener la fuerza para mejorar significativamente nuestro bienestar. El asunto es tan serio que si tuviéramos que unir el hidrógeno y el oxígeno para tener agua, seguramente moriríamos de sed, pero felices unos de ser dueños del hidrógeno y otros dueños del oxígeno. 






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Este obra cuyo autor es Hernán Sedano está bajo una licencia de Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons