Hoy estuve despidiendo a mi hermano en el aeropuerto, le llegó el día de ir a vivir a otro país, aunque él particularmente vivió fuera del país alrededor de 2 años entre Francia y China, esta vez fue diferente, porque la razón no era estudio como lo fue antes, sino la búsqueda de un futuro mejor en un país llamado Canadá.
Hasta hace un año parte de nuestra rutina normal de familia era encontrarnos a almorzar en familia, nuestros padres, los hermanos, esposa, esposo, hijos. En el último año nuestro padre falleció debido a un cáncer y mi hermana con su familia también partieron a Canadá en la misma búsqueda. Es decir que en un año sólo quedó en nuestro país el 50% del núcleo familiar que éramos. Lo de mi papá era inevitable con la ciencia actual, y lo de mis hermanos parece que también con el país actual que tenemos.

Esta situación me ha puesto a pensar bastante, aunque no desde ahora sino desde hace unos años cuando una familia que conocía y que tenía un buen nivel de vida acá, con empresa y trabajo, decidió vender todo e irse también a Canadá y luego lo mismo pasó con un amigo cercano que con su familia se fue a EEUU. Cuando personas bien establecidas, con una buena situación económica y un buen nivel académico decide irse del país, creía yo en ese momento es una alerta respecto a la grave situación del país.
Sin embargo hoy me estrelló una nueva pregunta, ¿quién, se supone, debe construir el país que queremos? ¿Quienes construyeron esos países que hoy son tan deseados como Canadá y EEUU?
Esta pregunta me recordó algo que había leído hace poco en un libro que justamente pertenecía a mi Papá llamado Las bases del cooperativismo de Carlos Uribe Garzón y que a su vez es una cita del libro Historia de los pioneros de Rochdale de Holyoake y me parece oportuno transcribir: