El aquí y el ahora es un regalo, un regalo de cantidades de energía imposibles de medir que cruzan su camino.
No hay nada que podamos saber, parece que solo podemos navegar a la deriva, el control es solo aquella ilusión que crea el cerebro para reducir el consumo de energia que nos causa la incertidumbre, no nos es sostenible energéticamente hablando, mantener un estado de alerta permanente.
Sin embargo la realidad simplemente sucede, es el aire fresco que sentimos en el rostro que reconforta, no podemos provocar ese aire fresco solo podemos agradecer cuando lo recibimos.
Así agradezco cada día, cada instante único que puedo observar gracias a la casualidad de estar vivo y tener la capacidad de observar.
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